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El Bebe con gases como ayudar a expulsarlo

El Bebe con gases como ayudar a expulsarlo


Los bebés durante la lactancia tragan mucho aire, en especial a través del biberón, y necesitan ayuda para expulsarlo. Este artículo brinda trucos saludables para ayudar al niño a eliminar los molestos gases.

Bebe con gases: ¿cómo ayudarles a expulsarlos?

Al alimentarse con leche materna, y en particular cuando toman el biberón, los bebés tragan -además de leche- mucho aire. Esto es más frecuente cuando son muy pequeños y no controlan del todo bien la técnica de la succión. Este aire se acumula en el interior de su cuerpo y les causa molestias, incomodidad, irritación y, como consecuencia, llanto.

Por eso, con cierta frecuencia durante y al final de la toma, hay que ayudar al niño a expulsar esos gases, ya que le cuesta hacerlo por sí mismo. Santiago García-Tornel, pediatra asociado del Hospital San Joan de Déu, de Barcelona, explica que esta es una tarea sencilla. “Los padres deben entender que el eructo del bebé es algo normal, los adultos también lo hacemos”, afirma.

Conviene, de todos modos, tener en cuenta algunos consejos o trucos para ayudar al pequeño a expeler sus gases del modo adecuado.

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Cuatro posturas para favorecer al bebé la expulsión de sus gases

Una clave importante es elegir la posición más adecuada para favorecer la expulsión de estos gases tan molestos para el bebé. Se enumeran a continuación cuatro posturas que ayudan a eliminar los gases del niño:

  1. Sobre el pecho. La forma más común es sostener al pequeño apoyado sobre el pecho, casi erguido, de tal manera que su cabeza quede a la altura del hombro del adulto. Y se acompaña con ligeros golpecitos en su espalda, para estimular el eructo. En estos casos es recomendable colocar una toalla u otro paño sobre el hombro, para no ensuciarse la ropa en el caso de que el bebé regurgite algo de comida, lo cual es normal y bastante habitual.
  2. Boca abajo. Otra postura tradicional consiste en sujetar al niño, acostado boca abajo, sobre un brazo del adulto. Como en el caso anterior, con la mano libre se da al pequeño golpecitos en la espalda. Por su propio peso, el bebé presiona su barriga contra el brazo de quien lo sostiene, y esto propicia la expulsión del aire. Es importante que siempre su cabecita quede un poco más alta que el resto del cuerpo.
  3. Sobre las piernas. El cuerpo del bebé se coloca en una posición similar a la anterior, pero en vez de sujetarse con un brazo, el adulto se sienta y lo apoya sobre su regazo.
  4. Sentado. Cuando el niño ya ha crecido un poco y puede mantenerse sentado, se pone en esta posición. Mientras que con una mano se sostiene su barbilla, con la otra se aplican los mismos golpecitos ligeros descritos para las posturas anteriores.

Consejos para ayudar al bebé a expulsar los gases

Los vómitos del bebé que implican la regurgitación de un poquito de leche en el momento de expeler los gases es algo normal y frecuente. García-Tornel, antiguo director de la revista especializada Anales de Pediatría Continuada, explica que este reflujo se debe a que el tubo digestivo del pequeño todavía no está maduro y, como consecuencia, a veces la entrada del estómago permanece abierta.

Existen, sin embargo, algunos trucos para ayudar al niño a expulsar los gases.

No hay una norma estricta acerca de cada cuánto se debe hacer que el bebé eructe. Puede ser cada cinco minutos, cuando se cambia de un pecho a otro o cada toma de 60 mililitros de leche, si se utiliza el biberón. En cualquier caso, esto dependerá también de si el pequeño se muestra molesto o inquieto. Si está tranquilo, no hace falta interrumpirlo. Todos los niños son distintos, y nadie mejor que la madre o padre para conocerlo y saber con cuánta frecuencia necesita ayuda con los gases.

Tampoco hay que preocuparse si no se escucha de inmediato el ruido del eructo del bebé o si ni siquiera se advierte que el niño lo haya hecho. A menudo, el pequeño libera el aire sin emitir ruido y pasa inadvertido. “El niño no tiene que eructar siempre: si ha comido, lo ayudas a expulsar el aire unos cinco o diez minutos y después se puede poner en la cama”, tranquiliza este pediatra.




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